sábado, 1 de agosto de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
martes, 31 de marzo de 2015
viernes, 27 de marzo de 2015
IMÁGENES QUE SE DESENTIERRAN
Por Brenda Caletti
Así como el antropólogo Claude Lévi-Strauss
le atribuía la noción de bricoleur a
aquel que se valía de elementos disímiles, con una funcionalidad particular
establecida, y luego los distribuía de otra forma para crear nuevas
concepciones, de la misma manera trabaja el director argentino Marcelo
Goyeneche (1972). Este documentalista intenta, a través del uso del material de
archivo, recolección de objetos personales y de sus investigaciones, sacar a la
luz historias que quedaron ocultas o fueron silenciadas. Pero también, busca
quebrar los límites entre realidad y ficción a partir del empleo de dichos
elementos. Por ejemplo, con la incorporación, en una de sus películas, de una
animación, recreaciones de época o musicales.
Desde 2006, Goyeneche integra DOCA,
una asociación de documentalistas argentinos independientes. También brinda
talleres sobre cine documental. Realizó varios cortos y cuatro largometrajes;
el último de ellos es Las enfermeras de
Evita, el cual fue presentado en la 5º edición de Mujeres en Foco, festival internacional de cine por la equidad de
género, y con el que realizó una gira por el interior previa al estreno en 2015.
_ ¿Cómo
organizás las investigaciones para tus documentales?
_ Cuando tengo en claro el tema principal
comienzo dos etapas paralelas de investigación: por un lado, una relacionada
con toda la información bibliográfica, archivos de diarios, noticieros; por
otro, la búsqueda de los protagonistas: el relato oral de la historia, “la voz
del pueblo o de la otra historia”, aquella que abre el camino a la concreción de
una película.
_ Te valés de
material de archivo como videos, audios, entrevistas, fotos y, en algunos casos,
objetos personales que interactúan con el discurso. Para que exista esta
articulación, ¿elaborás el relato a partir de la documentación o tenés una guía
que se ajusta con el material?
_ El documental es un espacio de libertad
creativa, la fusión de muchos elementos (todos valiosos). A mí ese collage
entre distintos objetos, incluso la utilización de fragmentos de cine de
ficción o las recreaciones, me parece enriquecedor a la hora de contar una
historia incluso para poner en riesgo los límites entre documental y ficción.
_ Tanto en El
día que bombardearon a Buenos Aires (2004) como en SMO, el batallón olvidado
(2012) el material de archivo juega un rol fundamental, mientras que en la
reciente Las enfermeras de Evita (2014) se prioriza la reconstrucción de época.
¿Qué beneficios contiene cada formato?
_ Depende lo que estés buscando, los
elementos que están a tu alcance y fundamentalmente del presupuesto con el que
contás para hacer la película. En Las
enfermeras… tuve presupuesto para poder hacer las
recreaciones musicales, cosa impensada en mi primer documental que lo grabé
casi yo solo y sin dinero. Eso no quiere decir que se hacen cosas buenas con
plata sino que adaptás tus sueños a tu realidad económica también.
_ ¿Por qué optaste por una reconstrucción en Las enfermeras… y el
uso del género musical?
_ En Las
enfermeras… sigo esa lógica de
mis películas anteriores de usar todos los elementos a mi alcance. Pero cuando
dije que quería hacer un documental donde los recuerdos de las protagonistas se
convirtieran en cuadros musicales cantados y bailados la reacción era de
asombro y muchas dudas. Desde siempre la vida de los músicos
(desde los clásicos hasta los actuales), ha interesado al cine y otros medios
audiovisuales, ya sea desde la ficción o el documental. Pero, en este caso, las
protagonistas son enfermeras. El género musical no suele ser realista y
biográfico sino más bien idealista, fantástico, más imaginativo que verosímil.
Yo creo que tiene varios puntos en común con el relato oral del cual nos
nutrimos para hacer una película documental. Estos relatos nos desafían a
abrirnos paso en medio de una serie de motivaciones y deseos: el del realizador
por descubrir “la verdad” de la vida de sus entrevistadas y la esperanza de
ellas de dar sentido a su pasado y codificarlo con sus propios mitos. Creo que
fue la mejor combinación posible, arriesgada sin dudas, pero la mejor.
_ El comienzo de SMO… está planteado como una película muda a
partir de las imágenes y las placas descriptivas. ¿Por qué este inicio?
_ Gracias a un libro de Ricardo Rodríguez
Molas tenía la transcripción del debate parlamentario de diciembre de 1901
cuando se sanciona la ley de servicio militar obligatorio. Un debate histórico
maravilloso entre varios diputados y el Coronel Pablo Ricchieri, donde incluso
está ya presente la figura de “obediencia debida” cuando se le pregunta por la
suerte de estos civiles en manos de unos militares a quienes tendrán que
obedecer ciegamente. Se me ocurrió que hacer una recreación de un noticiero de
época sería la forma de poder contar ese nacimiento del siglo XX que venía
acompañado con el S.M.O (Servicio Militar Obligatorio).
_ En los
documentales aparecen variados testimonios según el tema. ¿Cómo realizás el
contacto?
_ Ser documentalista es ser casi un
detective. Cuando estaba realizando El
día… en un momento se me ocurrió incorporar
el testimonio de alguno de los pilotos que participaron de aquel nefasto día
(del bombardeo de Plaza de Mayo). El escritor Gonzalo Chaves reprodujo en su
libro La masacre de Plaza de Mayo una lista parcial de los nombres de los
aviadores. No sabía por dónde empezar. Una noche agarré la guía telefónica y
empecé a marcar: al segundo o tercer llamado me atendió uno de ellos. El hombre
se sorprendió, pero luego empezó a contarme cosas de aquel día. Tras varias
charlas logré conocerlo pero nunca accedió a que lo entrevistara frente a una
cámara.
_ En El día…
uno de los testimonios pertenece a Andrés López, un sub oficial mayor del
ejército, que estaba con Juan Domingo Perón cuando bombardearon la residencia presidencial.
Mientras que en Las enfermeras… aparece María Eugenia Álvarez, quien asistió a
Eva Duarte hasta su muerte. En ambos casos, aunque de diferente manera, se
habla del poco tiempo (como presidente/de vida). ¿Se puede pensar a estas
personas como análogas en su concepción discursiva?
_ Sí lo son, relatan dos momentos cruciales
de la historia contemporánea de este país: uno el fin del gobierno peronista y
otro la muerte de una de las personalidades más importantes de la historia
argentina. Si bien son dos personas y momentos distintos, lo que nunca hay que
perder de vista es que las narraciones personales y la historia son siempre
construcciones subjetivas donde están en juego la composición de cada uno de
ellos social y culturalmente. Hay que aprender a decodificar en esos relatos
los símbolos y la lógica que traen si queremos hacer con ellos un análisis
profundo. Además de estar bien informados como realizadores para poder
discernir si lo que allí se dice es verosímil o no.
_ En los tres
documentales se desarrolla un tema puntual. Sin embargo, en algún momento, la
atención se desplaza de ese centro y el contexto pasa a ser protagonista. ¿Por
qué se produce ese corrimiento?
_ Porque me interesa profundamente analizar
la coyuntura social y política en la que se desarrollan los acontecimientos. Además
tengo la necesidad de traer al presente hechos que de alguna manera siguen
vigentes. Es muy fácil hacer un análisis sobre acontecimientos históricos que
sucedieron hace 60 años, el desafío es interpretar las consecuencias que tienen
hoy.
_ En El día… el
reloj y su sonido funcionan como un motivo recurrente. ¿Por qué?
_ Me quedó grabada la imagen de un reloj muy
grande que había en la casa de gobierno que con el impacto de la primera bomba
cae. El reloj se rompe pero queda inmortalizada la hora en que comienza la
masacre (12.40). Por otro lado, tiempo era lo que ya no tenía el peronismo.
_ En SMO… se habla de la creación de una policía infantil en Salta
y se muestra una grabación por el 20º aniversario en 2010. Es un tema muy
delicado y no muy difundido. ¿Pensás tomarlo como material para una próxima
producción?
_ El tema es poco difundido pero tampoco
parece importar mucho. En varias provincias la mantienen, pese a su
prohibición. No podemos obviar que siempre los niños y adolescentes de los
sectores sociales más pobres son los que forman parte de los ejércitos o de
esta policía infantil. Por ahora no tengo pensado retomar el tema.
_ Según lo que se exhibe en las películas, en Las enfermeras… se
queman objetos personales, en El día…
escasea la información fehaciente y en SMO… se mantiene ocultos ciertos hechos.
¿Considerás que la realización de estos documentales se debe a la necesidad de
producir un registro?
_ Creo que siempre este tipo de documentales
surge como necesidad de contar historias que nos han negado conocer. Y que su
función es la de llegar a la gente para poder reflexionar en conjunto sobre
nuestra historia, sus luchas, nuestro presente y qué sociedad queremos para
nuestros hijos.
martes, 8 de julio de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
Se vienen LAS ENFERMERAS DE EVITA
Este es el cautivante y conmovedor relato de un grupo de mujeres que estudio enfermería en la Escuela de la Fundación Eva Perón. Esta institución fue, sin lugar a dudas, una herramienta de cambio para las mujeres de todo el país, que no solo transformo sus vidas desde un plano laboral sino también apunto a transformar la profesión en todos sus sentidos. Esto sucedió en un país que para la memoria de las protagonistas resulta hoy muy lejano. Aquellos años de cambio se convirtieron rápidamente en una pesadilla, en este caso fue el 23 de Septiembre de 1955 con la caída del peronismo, donde comenzó para ellas como para tantos otros, el infierno de persecución y humillación en sus vidas. Una historia de amor y sufrimiento, de entrega y valentía que hoy sale a la luz para reconstruir una parte de nuestra historia silenciada por la intolerancia.
Las enfermeras de Evita, una película de Marcelo Goyeneche.
Protagonistas:
María Eugenia Álvarez, María Luisa Fernández, Lucy Rebelo y Dolores Rodríguez.
Magali Sánchez Alleno, Melania Lenoir, Andrea Lovera y Deborah Turza.
Y la participación especial de: Beatriz Morrone.
Estreno en Cine 2014
martes, 21 de mayo de 2013
Lanzamiento en DVD de `S.M.O, EL BATALLON OLVIDADO´.
Un magistral trabajo de Marcelo Goyeneche
Escrito por Redacción Nuevo País
Con una edición de lujo, incluye extras, una entrevista al director Marcelo Goyeneche, una galería de fotos, críticas y un video homenaje a un conscripto detenido desaparecido, sale a la venta el documental sobre los conscriptos durante el Operativo Independencia (Tucumán, 1975). El film fue estrenado en 2011 en varias salas porteñas y recorrió decenas de espacios culturales, sindicatos, salas cinematográficas de otras provincias, etc. Puntos de venta en Capital Federal: • Solo Cine, Rodríguez Peña 402. (esq. Corrientes) Tel: 4375-0855 • Centro TIENDA CINE SI, Pasaje Giuffra 311 San Telmo, Tel. 4300-9164 SINOPSIS: Tucumán 1975: un hito de la historia argentina y uno de los hechos más trágicos se cruzan: el SMO (Servicio Militar Obligatorio) y el “Operativo Independencia”. Conocemos esta experiencia a través del relato de
quienes hicieron la “colimba” en esa época.

Desde el día del sorteo hasta los por menores de la vida en el cuartel y el traslado al Monte. SMO, “El batallón olvidado” intenta rescatar de ese olvido, impuesto por la historia oficial, a aquellos jóvenes “colimbas” que vivieron esos años sangrientos de nuestra historia desde una trinchera en la cual los puso el destino de forma azarosa. El documental también interpela sobre un genocidio avalado por parte de los ciudadanos y llega hasta hoy para sorprendernos con hechos que parecían estaban acabados en nuestro país.
Festivales:
• 18 FLVR Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales Rosario 2011.
• FIC•Puebla 2011: Selección Oficial en la categoría de Documental Extranjero.
• 6to Festival de Cine Argentino TUCUMAN CINE 2011
• Atlanticdoc Uruguay
Producción: Freakproduction - mgdocumentales Equipo Técnico: Dirección: Marcelo Goyeneche Producción Ejecutiva: Nathalia Peluso Música Original: Fernando Kabusacki Cámara: Osvaldo Ponce, Marcelo Goyeneche Sonido: Horacio Almada DF: Osvaldo Ponce Asistente de Producción: Emiliana Llorente Edición: Marcelo Goyeneche, Nelson Paredes Asistente de cámara: Hernán Maggio Animaciones: Pablo Polledri Dibujos: Emmanuel Moyano Montaje: Nelson Paredes Relatos: Guillermo Saccomanno Prensa: Violeta Burkart Noe Diseño Grafico: Nancy Insua Ficha técnica: Género: Documental Duración: 92
minutos Formato original: DV Año: 2011

Sobre el director: Marcelo Goyeneche (Bs. As., 1972) estudio Diseño de Imagen y Sonido en la Escuela Panamericana de Arte. Documentalista y dirigente sindical, ha realizado varios cortometrajes documentales, entre ellos: ‘’Los Carasucias’’ (1997), sobre un comedor comunitario en Mataderos y ‘’Como un León’’ (1998), basado en un cuento de Haroldo Conti. Durante dos años investigó el bombardeo a la Ciudad de Bs. As. de junio 1955 para realizar ‘’El día que bombardearon Buenos Aires’’ (2004), su primer y multipremiado largometraje documental. Su siguiente trabajo, ‘’Carne viva’’ (2007), sobre la huelga del frigorífico’’ Lisandro de la Torre’’ en 1959, obtuvo el premio al Mejor video documental en el Festival Latinoamericano de Rosario 2007 y fue declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación. ‘’SMO, el batallón olvidado’’ (2011) es el tercer largometraje documental de esta serie dedicada a la reciente historia argentina. Actualmente integra DOCA (Documentalistas Argentinos), la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y da talleres de formación sobre cine documental.
Escrito por Redacción Nuevo País
Con una edición de lujo, incluye extras, una entrevista al director Marcelo Goyeneche, una galería de fotos, críticas y un video homenaje a un conscripto detenido desaparecido, sale a la venta el documental sobre los conscriptos durante el Operativo Independencia (Tucumán, 1975). El film fue estrenado en 2011 en varias salas porteñas y recorrió decenas de espacios culturales, sindicatos, salas cinematográficas de otras provincias, etc. Puntos de venta en Capital Federal: • Solo Cine, Rodríguez Peña 402. (esq. Corrientes) Tel: 4375-0855 • Centro TIENDA CINE SI, Pasaje Giuffra 311 San Telmo, Tel. 4300-9164 SINOPSIS: Tucumán 1975: un hito de la historia argentina y uno de los hechos más trágicos se cruzan: el SMO (Servicio Militar Obligatorio) y el “Operativo Independencia”. Conocemos esta experiencia a través del relato de
quienes hicieron la “colimba” en esa época.

Desde el día del sorteo hasta los por menores de la vida en el cuartel y el traslado al Monte. SMO, “El batallón olvidado” intenta rescatar de ese olvido, impuesto por la historia oficial, a aquellos jóvenes “colimbas” que vivieron esos años sangrientos de nuestra historia desde una trinchera en la cual los puso el destino de forma azarosa. El documental también interpela sobre un genocidio avalado por parte de los ciudadanos y llega hasta hoy para sorprendernos con hechos que parecían estaban acabados en nuestro país.
Festivales:
• 18 FLVR Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales Rosario 2011.
• FIC•Puebla 2011: Selección Oficial en la categoría de Documental Extranjero.
• 6to Festival de Cine Argentino TUCUMAN CINE 2011
• Atlanticdoc Uruguay
Producción: Freakproduction - mgdocumentales Equipo Técnico: Dirección: Marcelo Goyeneche Producción Ejecutiva: Nathalia Peluso Música Original: Fernando Kabusacki Cámara: Osvaldo Ponce, Marcelo Goyeneche Sonido: Horacio Almada DF: Osvaldo Ponce Asistente de Producción: Emiliana Llorente Edición: Marcelo Goyeneche, Nelson Paredes Asistente de cámara: Hernán Maggio Animaciones: Pablo Polledri Dibujos: Emmanuel Moyano Montaje: Nelson Paredes Relatos: Guillermo Saccomanno Prensa: Violeta Burkart Noe Diseño Grafico: Nancy Insua Ficha técnica: Género: Documental Duración: 92
minutos Formato original: DV Año: 2011

Sobre el director: Marcelo Goyeneche (Bs. As., 1972) estudio Diseño de Imagen y Sonido en la Escuela Panamericana de Arte. Documentalista y dirigente sindical, ha realizado varios cortometrajes documentales, entre ellos: ‘’Los Carasucias’’ (1997), sobre un comedor comunitario en Mataderos y ‘’Como un León’’ (1998), basado en un cuento de Haroldo Conti. Durante dos años investigó el bombardeo a la Ciudad de Bs. As. de junio 1955 para realizar ‘’El día que bombardearon Buenos Aires’’ (2004), su primer y multipremiado largometraje documental. Su siguiente trabajo, ‘’Carne viva’’ (2007), sobre la huelga del frigorífico’’ Lisandro de la Torre’’ en 1959, obtuvo el premio al Mejor video documental en el Festival Latinoamericano de Rosario 2007 y fue declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación. ‘’SMO, el batallón olvidado’’ (2011) es el tercer largometraje documental de esta serie dedicada a la reciente historia argentina. Actualmente integra DOCA (Documentalistas Argentinos), la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y da talleres de formación sobre cine documental.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Comenzó el rodaje de “LAS ENFERMERAS DE EVITA”
En una coproducción con el INCAA comenzó el rodaje del nuevo documental del director Marcelo Goyeneche (El día que bombardearon Buenos Aires, 2004; Carne Viva, 2007 y SMO: El batallón olivado, 2011). La historia de su nuevo film “Las enfermeras de Evita” se centra en las vivencias de un grupo de mujeres enfermeras que entre los años 40’ y 50’ trabajaron en la Escuela de enfermería de la Fundación Eva Perón. Luego de la caída del peronismo fueron perseguidas por la intolerancia de la Revolución Libertadora. El documental aborda en forma paralela las transformaciones en la salud pública desde aquellos años hasta la actualidad. La película estará terminada para fines del año próximo. Incluye recreaciones de época y escenas cantadas y bailadas.
Palabras del director:
“El relato oral es la voz del pueblo y de su propia historia, es la forma de contraponer al relato oficial las vivencias y pensamientos olvidados y silenciados de la gente común. Las enfermeras de la Fundación tienen hoy entre 83 y 90 años. La subjetividad en la construcción de la memoria, sus errores y sus inventos hacen a la construcción del mito. Y el peronismo tiene mucho de ello. Es una historia de amor y sufrimiento, de entrega y valentía que hoy sale a la luz para reconstruir una parte de nuestra historia silenciada por la intolerancia”.
Marcelo Goyeneche nació en Buenos Aires en 1972, estudio Diseño de Imagen y Sonido en la Escuela Panamericana de Arte. Durante dos años investigó el bombardeo a la ciudad de Buenos Aires de junio de 1955 para realizar ‘’El día que bombardearon Buenos Aires’’ (2004), su primer y multipremiado largometraje. Su siguiente trabajo, ‘’Carne viva’’ (2007), sobre la huelga del frigorífico’’ Lisandro de la Torre’’ en 1959, obtuvo el premio al Mejor video documental en el Festival Latinoamericano de Rosario 2007 y fue declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación. ‘’SMO, el batallón olvidado’’ (2011) sobre los soldados conscriptos que fueron a Tucumán en 1975 para participar del ‘’Operativo Independencia’’ fue su tercer largometraje de esta serie dedicada a la reciente historia argentina y que ahora incluye otro capítulo olvidado como es el de las enfermeras de Eva Perón.
http://www.facebook.com/pages/Las-enfermeras-de-Evita/107203619446541?fref=ts
+ info: lasenfermerasdeevita@gmail.com
lunes, 1 de octubre de 2012
Falleció el cineasta Octavio Getino
El director, de 77 años, fue uno de los máximos referentes del cine político y social de los 60 y los 70. Codirector junto a Pino Solanas de "La hora de los hornos", sus encuentros con Perón quedaron documentados en "Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder".
01.10.2012
A los 77 años, falleció el cineasta Octavio Getino, uno de los máximos referentes del cine político y socialde las décadas del 60 y 70 en la Argentina a causa de un cáncer. La noticia la confirmó el director y productor Nemesio Juárez.
Vinculado al peronismo de izquierda, realizó en 1969 de forma clandestina el documentalLa hora de los hornos junto a Pino Solanas.
Dos años después, los cineastas entrevistaron a Juan Domingo Perón, exiliado en Puerta de Hierro, España. Esos encuentros quedaron plasmados en los documentales Perón, la revolución justicialista y Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder, convirtiéndose en uno de los documentos audiovisuales más extensos de Perón, donde expone lo esencial de su pensamiento.
Junto a Solanas y Gerardo Vallejo fundó el Grupo Cine Liberación, organización que formó parte del movimiento del Tercer Cine, del que formaron parte el Cine de la Base de Raymundo Gleyzer, el Cinema Novo y el Cine Revolucionario cubano. Todos ellos proponían un uso del arte cinematográfico como herramienta política, fuertemente comprometido con los conflictos sociales y con la militancia.
El también narrador e investigador de origen español, nacido en la ciudad León el 6 de agosto de 1935, con su libro "Chulleca" ganó en 1963 el Premio Casa de las Américas.
Juárez indicó que el velatorio, probablemente, se realizará "a partir de esta tardecita en la sede de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC)".
(Fuente: Télam)
_
lunes, 18 de junio de 2012
La radicalidad como bella arte
Una compilación de textos del cineasta, ensayista, crítico y polemista Glauber Rocha pone en evidencia su audaz e irreverente pasión por el cine y su posibilidad como herramienta de cambio revolucionario.
En 1969 Jean-Luc Godard le plantea a Glauber Rocha la necesidad de destruir el cine, sobre lo cual el cineasta brasileño reflexiona con claridad: “Yo lo comprendo a Godard. Un cineasta europeo, francés, es lógico que se plantee el problema destruir el cine. Pero nosotros no podemos destruir aquello que no existe. (…) Nosotros no tenemos que destruir, sino que debemos construir. Cines, casas, rutas, escuelas”. Y esa claridad de su respuesta delinea su figura. Virulento, brutalmente lírico, mordazmente crítico, y hasta exasperadamente mesiánico, Glauber Rocha constituye, de algún modo, la cristalización de una lucha programada desde el cine contra el colonialismo cultural en Latinoamérica. Su filmografía navega un torrente convulsionado contenido entre dos orillas estéticas: la concepción de un cine de raíz (neo)realista, y la exploración abismada en el estallido de lo irracional, en el misticismo desaforado y en las creencias populares iluminadas y oscurecidas en un mismo movimiento por el delirio onírico. Entre esas dos concepciones, alejándose progresivamente de la primera para establecerse en la segunda (del ensayo Estética del hambre, que plasma en su film Barravento, a la Estética del sueño, que tendrá su correlato en La edad de la tierra), construye una serie de películas tan bellas como ásperas, que conjugan el lirismo con la violencia en un proyecto global que se completa en sus escritos. Y es que estos textos, una especie de manifiesto para la construcción de un cine tricontinental, pueden verse como el reflejo de sus películas. Ambas líneas interactúan permanentemente. Juntas plantean una transformación dialéctica que se hace visible finalmente en esta composición transtextual, en la progresiva radicalización estética de sus películas y en el devenir de sus formulaciones teóricas hacia el terreno de lo irracional.
Textos y películas establecen un diálogo permanente que va configurando un discurso en el cual la estética y la política construyen un eje común, una fuga vertiginosa hacia el delirio místico como instrumento de ruptura con la dominación de la razón burguesa. Glauber Rocha, con su cine y sus escritos como conjunto coherente, propone la única respuesta geopolítica concreta desde el subdesarrollo latinoamericano a los Nuevos Cines que germinaban en Europa durante la década del 60.
Textos y películas, una especie de fiebre los sacude a ambos, convulsiones agitadas entre la rabia desnuda y el lirismo, entre la radicalidad política y la exploración estética de lo irracional. Esos cuerpos febriles de sus películas, que deambulan extasiados por los territorios primitivos de la tierra mítica o por el caos del desconcierto onírico, se reflejan en la fiebre de las palabras reflexivas agitadas siempre por la lucha política. Pero si aquellos cuerpos, siempre ajetreados por los vaivenes de la violencia en el mismísimo centro de la confusión, se debaten desgarrados entre los caminos insondables de una liberación improbable de la miseria, la palabra de Rocha en sus textos-programa instaura un eje de claridad que los organiza, que los ubica en un territorio estructurado por los lineamientos de un programa en devenir constante cuya base fundamental se encuentra en la descolonización cultural de los países del Tercer Mundo.
Glauber Rocha, entre la rabia y el lirismo.
El libro se divide en tres partes. La primera recopila textos que encuentran su eje en las formulaciones programáticas para la construcción de un nuevo cine brasileño, el Cinema Novo, y, desde allí, proponer un movimiento internacional tercermundista que gestione la lucha efectiva contra el colonialismo. Su concepción materialista le permite pensar el fenómeno desde la problemática de la producción y la distribución, y no sólo desde una solitaria resistencia estética al modelo hegemónico de Hollywood.
La estética del hambre, de 1965, plantea el hambre latina como base de una estética de la miseria contra la incomprensión europea; exponer entonces descarnadamente ese hambre como nervio de esta sociedad, un hambre cuya más noble manifestación sería la violencia. De allí, planteando la necesidad de construir desde el subdesarrollo modelos de producción y distribución capaces de enfrentarse a la maquinaria euronorteamericana, el discurso estético-revolucionario se inclina progresivamente hacia la concepción de lo irracional como respuesta posible a la dominación de la razón burguesa. La estética del sueño, de 1971, establece ya ese corte radical con las formas establecidas del cine y el racionalismo, reconociendo en el misticismo de las raíces indias latinoamericanas la única fuerza revolucionaria posible capaz de desarticular el orden de la razón colonialista.
La segunda parte del libro reúne textos críticos que iluminan la faz cinéfila de Rocha. Griffith, Rossellini, Welles, Buñuel, Eisenstein, Godard, Pasolini; numerosos cineastas son diseccionados por una mirada incisiva que no deja de articular estéticas y discursos políticos. Y destacan allí, tal vez, tres crónicas precisas de sus encuentros con Jean Renoir (el león manso), Fritz Lang (el león herido, fiera que no se rinde), y John Ford (su elegancia grosera, sus gestos de vaquero). Breves narraciones que construyen retratos bellos y concisos de aquellos grandes maestros ya avasallados por los nuevos cines.
La última parte transcribe dos conversaciones memorables. Una de ellas, lo reúne, en 1970, con Straub, Bertolucci y Jancsó. Reunión cumbre que destila radicalidad en cada línea de estas figuras clave del cine combativo de aquella época. Figuras que, además, configuran hoy el abanico de una suerte de destinos de la lucha: algunos, como Bertolucci, han declinado sus armas hace tiempo para adscribir a las formas dominantes; otros, como Jancsó, se han retirado durante años para ejercer la política en un controvertido flirteo con el liberalismo; otros, los menos, como Straub, siguen en furioso pie de guerra sin resignar un ápice de sus conceptos. Y otros, como el mismo Rocha, ya han muerto hace tiempo debatiéndose en sus propias discordancias, como el poeta de su película Tierra en trance, finalmente una especie de manifestación temprana de su destino como intelectual revolucionario exasperada y contradictorio.
Por Gustavo Galuppo
www.elciudadanoweb.com
domingo, 25 de marzo de 2012
"Una población insegura es más fácil de ser disciplinada"
Marcelo Goyeneche,documentalista. Director de "SMO, el batallón olvidado".
por Gabriel Conte
Cada tanto una oleada retro: ya sea para las cuestiones política so de la vida cotidiana, para la música o para fundar respuestas a problemas sociales.
Pero bailar lentos no tiene la misma incidencia en la sociedad que volver a prácticas que, si bien nacieron con un concepto principista, terminaron por convertirse en una práctica que en muchos casos caminaban al borde de la ilegalidad aunque respondieran al mandato de una ley.
Cuando decimos esto último estamos hablando del servicio militar: de arranque, no más, a principios del siglo pasado, se convirtió en una práctica que dejó muertos y heridos físicos y mentales.
Hace unos día una de esas oleadas de las que hablamos en el primer párrafo sopló con fuerza, aunque se extinguió por su propia inconsistencia. Fue cuando el hartazgo por la violencia delictual llevó a grupos de gente a plantear la posibilidad del retorno del servicio militar como respuesta a esa situación.
Fue entonces que contamos en MDZ algo bastante desconocido: unos 200 conscriptos desaparecieron haciendo la colimba y muchos murieron bajo la práctica del "submarino". Lo supimos al recoger declaraciones de un joven documentalista que se "salvó" de hacer el servicio (hasta el concepto de"salvarse" da una dimensión de la alegría que implicaba no tener que hacerlo) y que investigó cómo sufrió la dictadura un grupo de conscriptos tucumanos, aun desde antes de que el gobierno cívico- militar cuajara.

Descubrió historias impactantes y eso le permitió meterse a fondo en el tema. Tanto, que su trabajo sirvió para que la propia Justicia se despertara e investigara hechos que habían permanecido impunes.
Ese documentalista se llama Marcelo Goyeneche y es el autor de "SMO, e batallón olvidado". Leyó aquella nota en MDZ y tomamos contacto gracias a las redes sociales. Surgió la idea de esta charla que ahora compartimos:
- Me sorprendió el dato que encontré en tus palabras en torno a la desaparición y muerte de conscriptos en la Argentina. Es una información que desconocía, a pesar de los años de trabajo periodístico. Y que inclusive es un dato muy difícil de encontrar con precisión, una información olvidada. ¿Cómo llegaste a ella?
- Cuando comencé la investigación para el documental di con el libro del Capitán del Ejercito José Luis D'Andrea Mohr ‘’El escuadrón perdido’’ en él se constata que 129 soldados fueron secuestrados y desaparecidos mientras prestaban el servicio militar entre 1975 y 1983. En este libro cada uno de estos casos es reconstruido a partir de un minucioso trabajo de investigación: dónde prestaban el servicio, cuándo y cómo fueron secuestrados, dónde fueron vistos, quiénes estaban a cargo del comando en el momento de la desaparición. Y lo que es aún más escalofriante, cuál fue la respuesta dada a los familiares de cada conscripto por las distintas fuerzas armadas. Con los años fueron apareciendo nuevos casos que en su momento no habían sido denunciados por sus familiares, por temor en la mayoría de los casos y algunos otros por haber creído el discurso oficial de que sus hijos habían sido desertores. Por ejemplo en Tucumán en el año 1975 familias enteras fueron asesinadas con lo cual no había nadie que pudiera hacer una denuncia. Calculamos que la cifra de soldados conscriptos detenidos desaparecidos asciende a 200 aproximadamente. Lo más perverso de esta historia es la forma en que los secuestraban: les daban el día libre, esperaban a que salgan del cuartel para luego en la calle secuestrarlos y volverlos a ingresar al regimiento o cuartel donde estaban asignados allí torturarlos y asesinarlos.
- Tengo entendido que el documental sirvió para que la Justicia se despertara y usara esa información en los juicios contra los militares de la dictadura. ¿Fue así?
- Es una de las mayores satisfacciones que me ha dado este trabajo: primero el testimonio del ex conscripto Domingo Jerez en la causa ‘’Jefatura de Policía’’ de Tucumán en el año 2010 donde declaro frente a Bussi y ratifico lo que había dicho en la película: como Antonio Domingo Bussi torturaba y asesinaba con sus propias manos a los detenidos. Y luego el abogado Pablo LLonto que presento el documental como prueba en la causa ‘’Campo de Mayo’’. Es que estos testimonios son fundamentales para comprender lo que sucedió en aquellos años, los ex conscriptos fueron testigos directos de lo que sucedía en los cuarteles y tienen todavía mucho más para contar.
- ¿Qué casos son los que más te conmovieron?
- Sin dudas el relato de vida de Jerez es el que más me conmovió. Domingo Jerez se animó a contar datos valiosísimos sobre el terrorismo de Estado y el funcionamiento de los centro clandestinos de detención como el caso de ‘’Caspinchango’’ un centro de detención rural en la selva Tucumana donde no hubo sobrevivientes, también tuvo el coraje y la valentía de contar las torturas a las que eran sometidos los conscriptos. Digo coraje y valentía porque sigue viviendo en Tucumán y fue varias veces amenazado.
- Es muy común una afirmación que usás en tu trabajo y que repite mucha gente que hizo el SMO en la época de los militares: “Acá hubo una guerra”. Te cuento que me sorprendió que eso lo repitiera el propio Julio Cobos, inocentemente y sin ser una persona premilitar cuando le preguntaron por su paso por la colimba en el libro “Cuidado con Cobos”, que es una entrevista que le realizaron dos periodistas mendocinos. ¿Sirvió como un lavado de cerebro para mucha gente?
- Me cuesta creer que Cobos o cualquier otra persona pueda decir o repetir a esta altura de forma inocente semejante barbaridad. No hay inocencia, hay complicidad por ignorancia o convicción. ‘’Acá hubo una guerra’’ es otra de las tantas frases hechas que se han repetido a lo largo de nuestra historia y que tanto daño han hecho. Acá hubo terrorismo de estado, asesinato sistemático de personas desde el estado, con complicidad civil, así es como se construyen los procesos genocidas en las sociedades y así fue como se construyo en Argentina para terminar de imponer un modelo económico que comenzó en 1955 y hasta el día de hoy la clase trabajadora sigue padeciendo.
- La historia de tu documental empieza en un gobierno civil. ¿Qué grado de bolilla pensás que le dio la civilidad a lo que pasaba en los cuarteles con los conscriptos, hasta que mataron a Omar Carrasco en Zapala y se empezó a mirar el asunto con otros ojos?
- Primó siempre la mentirosa afirmación de que el servicio militar era un lugar corrector de conductas desviadas que amoldaba hombres de bien se pueden ver las películas de la época como ‘’La colimba no es la guerra’’ o ‘’Canuto cañete’’ donde la colimba es pura diversión camaradería y los militares son todos muy buenos y comprensivos hasta se terminan haciendo amigos de los soldados. Por lo tanto la colimba no se cuestiona. También hay que decirlo: fue la salvación para muchas familias pobres donde un plato menos para comer en la casa era un regalo del cielo y la única oportunidad para muchos jóvenes de ‘’salir al mundo’’ conocer otro lugar que no fuera su pueblo o el lugar donde vivían. Carrasco con su muerte saco a la luz casi 100 años de una historia perversa como la del S.M.O. Con su muerte cerró las puertas de la colimba esperemos que para siempre, no hay que olvidarse de Omar Carrasco, los jóvenes tienen que saber que paso con él.
- Cuando releo la nota que escribí en MDZ y en la que incluí tus opiniones sobre la colimba, veo que los lectores están en una pelea feroz entre sí en torno a la presunta bondad de que vuelva la colimba. ¿Qué repercusiones has recibido con tu documental?
- Podemos decir que las aguas están divididas como lo están los lectores. La idea del documental no es caerle bien a nadie sino poder en conjunto reflexionar sobre estos pasajes de nuestra historia pero por sobretodo es tratar de tener tolerancia y escuchar al otro. Tratar de entender los mecanismos culturalesque hacen que hoy después de más de 30 años todavía haya personas que siguen reivindicando la tortura y el terrorismo de estado. También tengo la sensación que hay muchos que no quieren saber nada con que los ex conscriptos y sus historias así como sus reclamos salgan a la luz. Pronto se cumplirán 30 años de la guerra de Malvinas, para mí en lo personal, Malvinas son los ex combatientes y nada más, esos chicos que haciendo el S.M.O. fueron a dar la vida por la decisión de un grupo de delirantes asesinos que se querían perpetuar en el poder. Muchos de ellos hoy todavía están tratando de ser reconocidos, hace más de tres años están acampando en la Plaza de Mayo, han sido reprimidos salvajemente y nunca han sido siquiera recibidos, escuchados. ¿Todo por no querer pagar una pensión de veteranos de guerra? Nos llenamos la boca hablando de Malvinas, pero a los que pusieron el cuerpo los ninguneamos sistemáticamente. No creo que pagar estas pensiónes a los veteranos de guerra salga más que la cantidad de dinero que se le da a Cirigliano para subsidiar TBA. Nosotros ponemos la plata y también ponemos los muertos.

- ¿Tuviste oportunidad de proyectarlo en Tucumán? ¿Cómo te fue?
- El documental fue exhibido el año pasado en el Festival de Cine de Tucumán yo no estuve pero me contaron algunos ex conscriptos que fueron que se armo un interesante debate a la salida entre ellos y sus distintas posturas. Ojalá se den cuenta la importancia que tiene el relato oral de ellos como protagonistas olvidados por la historia oficial y lo importante que seria que todos se animen a declarar si vieron cosas vinculadas al terrorismo de Estado.
- ¿Vos hiciste la colimba? ¿Qué opinión te quedó?
- ¡Me salvé! Número bajo 086 …que alegría, como olvidarlo.
- Bueno, ¡yo también! Número alto: 919. ¿Qué te dicen tus familiares al respecto, los que sí la hicieron?
- Recuerdo discusiones entre mis viejos, mi papá a favor de la colimba y mi vieja totalmente en contra. Mi viejo repetía el viejo discurso que la colimba era un corrector de caracteres rebeldes. Cuando le dije que me había salvado me dijo: "Te hubiera venido bien a vos".
- ¿Se puede decir que hubo una “época buena” para el Servicio Militar Obligatorio?
- El servicio militar fue desde sus comienzos una institución de la tortura, de la obediencia debida, de la humillación del ser humano. No hay épocas más benévolas, tal vez con el tiempo algunas cosas se puedan remembrar con gracia, pero decime ¿que gracia y qué sentido tienen aplaudir cardos hasta sangrarte las manos, bañarte con agua fría en pleno invierno o ingerir comida en estado de descomposición? Alguien me puede decir que a través de estos actos se puede conseguir algo productivo para el hombre y la sociedad. Estas serian las cosas más livianas, te cuento algunos de los más terribles y que vienen desde los comienzos de la colimba: la práctica del ‘’zambullón’’ o ‘’submarino’’ que consistía en hacer pasar por debajo de la quilla de un barco a los soldados atados de pies y manos, la mayoría morían ahogados. El 23 de mayo de 1902, el diputado por Corrientes José Robert alude en el Congreso a los malos tratos aplicados a los conscriptos del batallón 12 de infantería. Dice que habían sido vejados y ultrajados, abofeteados, ‘’con la boca destrozada a puñetazos’’, algunos de ellos con los brazos dislocados o fracturados a consecuencia de golpes de Máuser. En pocos meses acusa, habían muerto 26 de una dotación de 300.
- ¿Cómo te cae el planteo de algunos sectores que, frente a la inseguridad, creen que hay que encerrar a todos los “pibes chorros” en un cuartel y que pase… lo que tenga que pasar?
- Una población insegura es más fácil de ser disciplinada, además no protesta por el despliegue de medios represivos, los reclama. Este es el gran negocio de la inseguridad donde los ricos siempre ganan y los que pierden siempre son los pobres, el resto es un show mediático.
Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/371917
viernes, 23 de marzo de 2012
Los colimbas (no) se divierten: el debate sobre apagar el fuego con nafta

"Los colimbas se divierten", caracterizados por Porcel y Olmedo.
Se pide que vuelva el servicio militar. Sin embargo, en cierta memoria selectiva se privilegia la experiencia individual que representó la "colimba" a la colectiva. ¿Sirvió? Es probable. Pero también dejó un rastro de abusos y muerte.
por Gabriel Conte
En Twitter: @GabrielConteMDZ
Es un planteo común reclamar por el retorno al servicio militar como presunto corrector de los males juveniles. Mucha gente vivió una experiencia de igualación social con la "colimba": un análisis masivo de salud a los 21 o 18 años, según la época; desayuno, cama, entrenamiento físico, entre otras cuestiones que se rescatan como positivas.
Pero se trata de un reclamo automático: como si el solo hecho de volver al pasado solucionara los problemas del presente.
No es un argumento excluyente de la derecha, esto de mirar la foto en sepia y lanzar lágrimas de melancolía. De hecho, la supuesta progresía lucha por estancar los recuerdos en la felicidad de la juventud de los años 70, ignorando el abismo que hay entre aquel pasado y este presente.
De hecho, se han planteado alternativas de igualación social: con la Asignación por Hijo, si se hiciera "universal" (ya que no lo es) se avanzaría un paso en la historia, ya que se bajaría la edad de sometimiento a un trato igualitario y controlado por parte del Estado. Antes, en ese presunto pasado glorioso de uniforme y subordinación extrema, el Estado miraba a los ojos a sus ciudadanos en plena pubertad, mientras que hoy se encamina a hacerlo en la niñez y no sólo a los hombres, sino a niños y niñas.
También se ha hablado, sin éxito en los hechos, de la instauración de un "servicio social", divagando en los debates entre lo voluntario y lo obligatorio de su carácter. Por supuesto que, desde los sectores más acomodados se espera que la obligatoriedad alcance tan sólo a los desacomodados y no a sus hijos. Como ejemplo, prima una visión botánica del ser humano: "Hay que ponerle un palito para que crezcan derechos", "hay que plantarlos en tierra firme y trasplantarlos a tiempo"... entre otras frases que olvidan que, de lo que hablamos, es de seres humanos.
Marcelo Goyeneche es un documentalista que tiene como mérito extra al producto que logró ("SMO, el batallón olvidado"): haber conseguido el testimonio ignorado hasta entonces de colimbas que sufrieron la tortura durante el cumplimiento de su deber legal.
Es él quién analiza, despojado del debate político y con los argumentos que le dan el haber investigado a fondo el tema para lograr su documental, cuestiones que también hay que poner en la misma balanza a la hora de gritar, desencajados, que el servicio militar obligatorio es "la única salida" a nuestros males:
- Cuando el servicio militar se instituyó, en 1901, se lo presentó como “un instrumento de moralización pública”. Pero a lo largo del siglo XX quedó demostrado que ese ejército, que pretendía encauzar y formar ciudadanía terminó, siendo una amenaza real para las instituciones del país y los trabajadores. En la década del ’10, se conoció una práctica denominada como el submarino, que consistía en atar de pies y manos a los conscriptos, obligarlos a sumergirse en el río y bucear por debajo de un barco. Fue una práctica que provocó la muerte de 30 soldados en Corrientes.
- Es más, durante la pasada dictadura se produjo la desaparición de más de 200 soldados de los cuarteles. Eso sin mencionar los bailes y metodologías siniestras, como aplaudir cardos o tormentos que provocaban principios de deshidratación. Los ex soldados con los que hablé me contaron que a veces, como castigo, algunos eran atados en el interior de las carpas debajo del sol, con un tarro de agua en el pecho porque con el calor, la persona siente la sensación de que se ahoga dentro de un horno.
-Las secuelas de esos abusos siguen durante muchos años. Hay casos de alcoholismo, problemas psicológicos y físicos que todavía hoy afectan a quienes tuvieron que hacer la conscripción en el monte tucumano. Entre 1975 y 1983, los años más álgidos de la represión estatal en Argentina, más de 400.000 jóvenes pasaron por los cuarteles, contando además los que debieron ser movilizados al Atlántico Sur como consecuencia del conflicto con Gran Bretaña. Eso solo nos da la pauta de que, entre nosotros, tenemos toda una generación que padeció abusos sistemáticos en las unidades militares.
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El Caso Carrasco fue emblemático y marcó una bisagra histórica. Su asesinato en un cuartel de Neuquén ocurrió tres días después de su conscripción. A sus padres le dijeron (en pleno 1994) que estaba "desaparecido", un término fuerte, muy vinculado a prácticas aprendidas (y posiblemente, por entonces todavía no desaprendida) por parte de los militares argentinos.
Su asesinato originó la extinción del servicio militar obligatorio. Pero hubo más que una trágica muerte: quedó en evidencia cómo todavía funcionaba en la oscura sombra de un sistema sin ingerencia ni control civil, una cadena de complicidades que pretendía reproducir prácticas criminales como las que sirven hoy para fundamentar el llamado a la reinstauración de aquel recurso. Y peor: porque las muertes y las complicidades se producían bajo el paraguas del Estado.
A muchos de los abusos físicos que llegaron a conocerse trasponiendo la gigantesca muralla de silencio de una fuerza hermética y vertical, se le deben sumar los mentales. Tanto así que hay ex reclutas que reproducen como propio el discurso de los militares que comandaron, por ejemplo, el genocidio en el monte tucumano: un lavaje de cerebro que no les permitió siquiera reflexionar sobre la legalidad del acto que estaban ejecutando y ni siquiera hablemos de la dimensión humanitaria de matar a un compatriota, a un ser humano porque obediencia al mandato de su jefe de conscripción.
Así lo documenta Goyeneche en el filme mencionado. Pero también puede que haya sido el germen de tanta defensa melancólica actual de un pasado que cierne su sombra, insistentemente, sobre un presente que requiere de inteligencia y libertad de pensamiento para buscar salidas modernas, integradoras, efectivas a las muchas crisis que, además, no solamente afectan a los adolescentes, sino a los adultos que los criaron y las generaciones que van llegando.
Es una opinión entre miles, pero las preguntas que pueden servir para la reflexión son:
•- ¿Es más importante ponerles un arma al hombro y encerrarlos en un cuartel a que vayan todos a la escuela, que todos tengan servicios de salud física y mental y que coman bien todos los días?
•- ¿Los problemas de conducta y la inseguridad son producto de que no hay servicio militar y nada más?
•- ¿Los adultos no tenemos nada que ver con la formación de nuestros hijos?
•- ¿Los adultos queremos que a nuestros hijos los eduque otro? ¿O lo que queremos es que hablen del hijo del otro y no del nuestro?
•- ¿No hay nadie, político, no político o antipolítico con una idea acorde a nuestros días, ya que lo único que se nos ocurre plantear como solución es un retorno al pasado?
No todo tiempo pasado fue mejor. De hecho, podría afirmarlo categóricamente: todo tiempo pasado fue peor.
E inclusive más: todo tiempo por venir necesariamente tiene que ser mejor que éste.
Pero si los parámetros del debate nos hunden en el pozo de los tiempos, este último deseo será de imposible cumplimiento.
martes, 27 de diciembre de 2011
“Un alegato contra la militarización de las sociedades”

Algunos conscriptos denuncian cómo torturaba Bussi y las lecciones que les daba sobre tortura. Otros están orgullosos del papel que jugaron en el Operativo Independencia. El “estacamiento” era común como castigo.
MARCELO GOYENECHE, DIRECTOR DE UN DOCUMENTAL SOBRE LOS CONSCRIPTOS QUE SIRVIERON A LAS ORDENES DE BUSSI
Por Leonardo Castillo
–¿SMO (Servicio Militar Obligatorio) El Batallón olvidado es una historia que surgió cuando trabajaba para contar otra cosa?
–Sí, mi primera intención era hacer un documental sobre el Operativo Independencia en Tucumán, que comenzó en 1975 con el pretexto de aniquilar a las formaciones guerrilleras del ERP que operaban en el monte, pero que en realidad fue un amplio dispositivo de represión sobre la población civil y las organizaciones de trabajadores azucareros que desde hacía una década venían movilizándose contra el cierre de los ingenios. El 35 por ciento de las desapariciones que tuvieron lugar en la provincia se produjeron entre enero de 1975 y marzo de 1976. Además, funcionó allí el primer centro clandestino de represión, La Escuelita, en Famaillá. Al iniciar la investigación preliminar, al recabar las primeras informaciones sobre aquellos años en la provincia y las consecuencias del Operativo que comenzó bajo las órdenes de Acdel Vila y que luego siguió Domingo Bussi, me encontré con que en Orán, Salta, existía una asociación de ex conscriptos que había tomado parte del accionar del Ejército contra la guerrilla. Noté que había una historia silenciada, que merecía ser indagada y contada, por eso el nombre del documental, El Batallón Olvidado. Se trataba de jóvenes de 18 años, que siete años antes de la Guerra de Malvinas fueron expuestos a situaciones traumáticas que los marcaron para siempre.
–Lo que muestra la película es que muchos de esos ex soldados reivindican el papel que cumplieron durante la colimba en Tucumán.
–Sí, es así. Muchos reproducen aún ese discurso de la oficialidad, que rezaba que el Operativo Independencia era un acto de servicio para “salvar a la patria de la agresión marxista”. Encontrarse con esa versión de la historia de aquellos años implicó un desafío para mí, pues significaba una visión contraria a la que tengo como documentalista, una confrontación con mi propia mirada. Entonces, el reto que me impuse pasó por entender por qué subsiste esa mirada en varios de los ex conscriptos.
–¿Y por qué cree que todavía muchos de esos ex soldados avalan la tarea que el Ejército llevó a cabo en Tucumán durante el Operativo Independencia?
–Muchos de esos jóvenes provenían de poblaciones rurales de Salta, Jujuy y las provincias cuyanas, y el Servicio Militar Obligatorio constituía para ellos una experiencia de socialización muy fuerte. Está claro que el propósito del Ejército era llevar a Tucumán jóvenes de otros lugares para que no tuvieran que enfrentarse con vecinos, con gente que tal vez conocieran. Incluso así, para muchos de ellos, la colimba era la primera oportunidad que tenían de ver el mundo, de encontrase con otra realidad, y lo hicieron desde una perspectiva castrense, verticalista, que aún pervive en muchos de ellos. Hay que entender que muchos de esos pibes, la primera vez que se subieron a un micro fue para ir al cuartel donde se alistaron. Ese viaje constituyó el primero que muchos de ellos hicieron en sus vidas y es una experiencia que deja huellas muy profundas en la conciencia. Ahí me vi obligado a tomar distancia de mi ideología, de algunos de mis preconceptos para tratar de entender por qué perdura entre esos ex soldados una mirada tan autoritaria.
–Pero también está la mirada de muchos ex soldados que hicieron la colimba en aquel Tucumán, que padecieron maltratos y fueron testigos de abusos y torturas.
–Sí, eso es parte del relato y era algo que también buscábamos reflejar. Así como me encontré con gente que decía “estar orgullosa” de haber tomado parte del Operativo Independencia, otros tenían mucha necesidad de hablar, de sacar a relucir hechos que durante años estuvieron muy reprimidos y noté que todavía persiste mucho miedo, dolor, angustia, pese a que habían pasado más de 35 años. Durante mucho tiempo, en el imaginario colectivo se instaló la idea de que los estacamientos eran un castigo que se aplicó a algunos soldados durante la Guerra de Malvinas, pero en el documental mostramos que esta era una práctica muy difundida en el Ejército y muchos soldados la sufrieron en Tucumán, bajo un sol abrasador. Uno de los testimonios que recabé y que más me reconfortó fue el de Domingo Jerez, a quien entrevisté en 2009 y pusimos en contacto con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y volvió a declarar en 2010, esta vez ante un tribunal, en el juicio que se le siguió al genocida Antonio Domingo Bussi (gobernador militar de Tucumán entre 1976-1977) por los crímenes cometidos en la Jefatura de Policía de Tucumán. En ese juicio, Jerez brindó información muy importante, contó cómo Bussi molía a garrotazos a los detenidos y las lecciones de tortura que les daba a los soldados. La información que aportó fue de mucha importancia. Espero que ahora la película se difunda, se vea y se comente en muchos espacios y pueda movilizar a que otros ex soldados puedan aportar más testimonios en otras causas, como por ejemplo la de Campo de Mayo. La Secretaría de Derechos Humanos está convocando a quienes hicieron la colimba entre 1975 y 1983 para que puedan aportar datos. Si esta película contribuye con eso, me voy a sentir muy conforme.
–¿Contribuir con la Justicia es el objetivo principal de este documental?
–El objetivo era dar testimonio contra el Servicio Militar Obligatorio, denunciarlo como una forma de maltrato y sometimiento. En Argentina operó como una forma de disciplinar a la población civil, y en el caso de muchos de estos ex soldados todavía se percibe como algo positivo, un complemento de la educación inicial y secundaria. Una visión que el documental procura rechazar de plano.
–¿Actualmente, es en el Norte del país donde más arraigada se encuentra esta valoración positiva del Servicio Militar, como lo deja entrever la película?
–No sólo en el Norte, en Buenos Aires y en otras grandes ciudades se reproduce esa idea de la colimba como un corrector social, un freno ante las drogas y la inseguridad. Una noción que incluso difunden personalidades vinculadas al mundo del espectáculo y la política. Encerrar a un pibe en un cuartel durante un año no nos otorga una persona mejor. Es lo que genera, por ejemplo, experimentos como el de las policías infantiles, que se llevan a cabo en Salta, Misiones, Chubut y Mendoza. Es un sistema por el cual se somete a pibes de entre 6 y 15 años a prácticas diarias de instrucción militar, lo que significa una constante violación de sus derechos. ¿Para qué se prepara a esos chicos? ¿Para que sean policías? ¿Pero al servicio de quién y con qué propósito? Son los interrogantes que intentan plantearse en la película si proponemos una mirada hacia el futuro y el presente.
–¿Se podría decir que ése es el concepto que se busca transmitir?
–Digamos que se trata de un alegato contra la militarización de las sociedades y lo perjudicial que esta idea representa para los intereses de los sectores populares. Por ejemplo, la gente hoy tiene en claro que la colimba no existe más, pero son pocos los jóvenes que saben que se terminó porque hace más de 15 años un soldado, Omar Carrasco, tuvo que morir a golpes en un cuartel a manos de dos compañeros que seguían órdenes de un superior. Y lo que es llamativo es que, cuando se cancela el Servicio Militar, comienzan a crearse las policías infantiles en varias provincias. ¿Cuántas generaciones de jóvenes pasaron por este sistema de formación y qué terminan haciendo después? Cuándo el Servicio militar se instituyó, en 1901, se lo presentó como “un instrumento de moralización pública”. Pero a lo largo del siglo XX quedó demostrado que ese ejército, que pretendía encauzar y formar ciudadanía terminó, siendo una amenaza real para las instituciones del país y los trabajadores.
–Mencionó el caso Carrasco, sin embargo fueron muchísimas las denuncias de abusos y muertes que se verificaron a lo largo de la historia del Servicio Militar.
–Es cierto, la colimba siempre estuvo vinculada con el abuso y la tortura. En la década del ’10, se conoció una práctica denominada como el submarino, que consistía en atar de pies y manos a los conscriptos, obligarlos a sumergirse en el río y bucear por debajo de un barco. Fue una práctica que provocó la muerte de 30 soldados en Corrientes. Es más, durante la pasada dictadura se produjo la desaparición de más de 200 soldados de los cuarteles. Eso sin mencionar los bailes y metodologías siniestras, como aplaudir cardos o tormentos que provocaban principios de deshidratación. Los ex soldados con los que hablé me contaron que a veces, como castigo, algunos eran atados en el interior de las carpas debajo del sol, con un tarro de agua en el pecho porque con el calor, la persona siente la sensación de que se ahoga dentro de un horno.
–Esos abusos tuvieron consecuencias psíquicas y físicas que aún hoy los ex soldados siguen padeciendo.
–Sí, las secuelas de esos abusos siguen durante muchos años. Esto es algo que se toca en la película. Hay casos de alcoholismo, problemas psicológicos y físicos que todavía hoy afectan a quienes tuvieron que hacer la conscripción en el monte tucumano. Entre 1975 y 1983, los años más álgidos de la represión estatal en Argentina, más de 400.000 jóvenes pasaron por los cuarteles, contando además los que debieron ser movilizados al Atlántico Sur como consecuencia del conflicto con Gran Bretaña. Eso solo nos da la pauta de que, entre nosotros, tenemos toda una generación que padeció abusos sistemáticos en las unidades militares.
–¿Con qué propósito utilizó en El Batallón Olvidado el recurso de la animación?
–Como una forma de recrear, de generar proximidad y dramatismo. El documental permite trabajar con mucha libertad, da la posibilidad de combinar distintos elementos y soportes. Reconozco que me inspiré un poco en Waltz with Bashir, un film israelí animado que cuenta las peripecias de un grupo de soldados durante la Guerra del Líbano, en 1982. Me gustó mucho esa película y pensé en un momento en hacer todo en animación pero era muy costoso, por eso me limité a unas escenas.
–¿Y el material fílmico dónde lo consiguió?
–Una fuente de buenos recursos fílmicos fue el archivo visual que tiene la Universidad Nacional de Córdoba, donde me proveí de mucho material como filmaciones periodísticas, cinematográficas y noticieros de la época.
–Además de documentalista, también es delegado sindical en Aerolíneas Argentinas.
–Lo que me interesa es retratar las luchas, las historias de resistencia y victimización que vivieron los sectores populares en Argentina. Las epopeyas olvidadas, los relatos silenciados. Son composiciones que apuntan a generar conciencia, a fomentar un aprendizaje colectivo que nos permita sacar lo mejor y lo peor de cada experiencia para que ciertos hechos no se repitan. Soy hijo de laburantes, y mi compromiso es con esa clase. Busco retratar a los trabajadores desde sus memorias. Narrar es para mí una manera de intervenir sobre el presente, y el futuro. Si uno es fiel a esos principios, contar se convierte en una acción política. Eso es lo que intento.
–¿Es lo que buscó en sus anteriores trabajos documentales, El día que bombardearon Buenos Aires (2004) y Carne Viva (2007)?
–Ambas son realizaciones que cuentan hechos silenciados por la historia oficial, que hablaban de la resistencia a un modelo económico. En El día que bombardearon... busqué contar el bombardeo a Plaza de Mayo de junio de 1955 contra el gobierno de Juan Domingo Perón como un ataque a la clase trabajadora. Un atentado terrorista provocado por un cuerpo estatal como la Marina que le costó más de 400 vidas. Se trataba de dar una lección a las masas que apoyaban ese proceso de transformación que llevaba a cabo el peronismo. Ese es el inicio de un largo período de resistencia, de lucha de mucho heroísmo, que tras muchas marchas y contramarchas desemboca en el 2001. En Carne Viva intenté reflejar la gran gesta que significó la huelga de los trabajadores del frigorífico Lisandro de la Torre, en Mataderos, en 1960. Fue una medida de fuerza comandada por el dirigente Sebastián Borro, que contó con la participación de 9000 obreros de la carne. Y ahí también logré relacionar esa gesta con el presente, con los trabajadores que tras la crisis de 2001 salieron a recuperar fábricas; en esta película tomé el caso del frigorífico Yaguané, en La Matanza. Uno de sus trabajadores era Angel Vivaldelli, que había estado en la huelga del ‘60 y a los 81 años asesoraba a la cooperativa en la sección cortes.
–¿Y cuál es el correlato con el presente que se puede hacer desde El Batallón Olvidado?
–Relacionar lo que se cuenta con el discurso de mano dura que se reproduce desde algunos medios de comunicación y sectores políticos de derecha. Aun hoy, desde cierta mirada reaccionaria, el Servicio Militar es una manera de combatir la inseguridad y la delincuencia. Entonces, trato de probar que, en realidad, el Servicio Militar nunca fue eficaz a la hora de generar ciudadanía, sino más bien todo lo contrario. Por eso, a diferencia de las dos anteriores, ésta no es una historia en la que se narren grandes gestas de resistencia y heroísmo, más bien es un relato sobre víctimas que, en muchos casos, se identificaron con sus victimarios.
–En esta línea de marcar una continuidad histórica con cada realización, ¿cuál es su próximo proyecto?
–Me gustaría contar la historia del sindicalismo argentino, y en particular las luchas que se desarrollaron durante el menemismo y el modelo neoliberal. Me parece que en este aspecto hay mucha tela por cortar. El proyecto es arrancar con las primeras organizaciones anarquistas y socialistas para llegar al sindicalismo actual, tan contaminado, de las prácticas empresariales.
–En términos económicos, ¿producir estos documentales implica ir siempre a pérdida?
–La verdad que sí. Para esta producción conté con respaldo del Incaa y la CTA, a la cual pertenezco. Es muy difícil filmar documentales si uno no cuenta con un buen respaldo. Prácticamente no existe el circuito comercial. Pero bueno, uno no puede pretender hacer un negocio redondo cuando cuenta historias como éstas. La apuesta pasa por otro lado. El propósito es movilizar, concientizar. Me conformo con que dentro de unos meses, la película sea difundida por el canal Encuentro y se difunda en escuelas. La idea es que cuando a las generaciones jóvenes les hablen sobre el Servicio Militar, vean este trabajo y asuman que se trata de un capítulo cerrado en la historia argentina y que no debe volver a repetirse.
pagina12.com.ar
sábado, 19 de noviembre de 2011
La colimba bajo la lupa

Batallón olvidado
Por Diego Braude
“Para que a los dos años, al salir del ejército vayan a sus hogares y sean un poderoso elemento de moralización pública”, eran algunas de las palabras con las que en 1901 el ministro de Guerra Pablo Ricchieri defendía la creación de la conscripción. “¿No han de poder decirme que ese ejército sería un peligro para las instituciones y el país? Los ciudadanos enrolados se verían obligados a obedecer ciegamente a sus jefes y oficiales sin el menor derecho a discutir sus órdenes”, se oponía por su parte el diputado correntino Juan Balestra; el proyecto sería aprobado el 7 de diciembre de ese mismo 1901. Así comienza SMO, El batallón olvidado, documental de Marcelo Goyeneche que se exhibe todos los jueves de noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación (Avda. Corrientes 1543).
SMO (por el llamado Servicio Militar Obligatorio) se originó por el interés de Goyeneche de investigar la utilización de conscriptos durante el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán, la prueba piloto que realizaron las Fuerzas Armadas en 1975 y que luego implementarían en todo el país de manera sistemática desde 1976 a 1983. Sin embargo, esa narración se fue complejizando: “El primer gran problema que se me plantea cuando encuentro a los colimbas es que, a medida que los voy conociendo y escuchando, la mayoría tiene un discurso muy reaccionario, tanto que reivindican la dictadura, la tortura, terminan reivindicando el genocidio. Esa fue la primera barrera que yo encontré para seguir adelante, porque tenía que luchar contra mis propios prejuicios a la hora de entrevistar a un tipo que me contaba todas esas cosas. Me pareció que tenía que ir a fondo para investigar los porqués de este pensamiento”.
Goyeneche recorrió los caminos del noroeste argentino durante tres años, a veces en soledad y yéndose hasta parajes remotos dentro de las provincias para poder acceder a testimonios como el de Domingo Jerez, el que “vio a Bussi torturar, vio a Bussi matar. Me contó todo lo que le sucedió durante la conscripción y meses después se animó y fue y declaró en el juicio contra Bussi por el juicio de la ex Jefatura de la Policía (que tuvo su veredicto en 2010, del cual el ex represor pudo zafar argumentando problemas de salud)”. Otros ex conscriptos de la misma época consideran, en cambio, haber participado en un “hito histórico”, e incluso buscan una reivindicación económica y moral por haber participado de una “guerra”.
Construyen SMO material de archivo, entrevistas y hasta la presencia de una instancia estilizada (Guillermo Saccomano lee en off fragmentos de su texto Bajo Bandera mientras secuencias animadas ilustran las palabras del colimba narrado en primera persona). Es que Goyeneche entiende que no se puede ser lineal en la investigación, que “para poder terminar de entender algunos procesos históricos tenemos que sacarnos los prejuicios. Si estos tipos piensan que los milicos fueron maravillosos, que lucharon contra el enemigo apátrida, y que hoy con 50 y pico de años siguen pensando lo mismo que pensaban a los 18, hay un planteo que nos tenemos que hacer como sociedad”.
Fuente: Pagina/12
viernes, 18 de noviembre de 2011
RESPUESTA DEL DIRECTOR DEL DOCUMENTAL ’’SMO, EL BATALLON OLVIDADO’’ A LA CRITICA DE ADOLFO MARTINEZ EN EL DIARIO ’’LA NACION’’.
El pasado 14 de noviembre se publicó en el diario ‘’La Nación’’ el artículo titulado “’Un documental que ayuda a no olvidar’’. En este artículo se hace un resumen de los temas abordados en el documental que dirigí ‘’S.M.O, el batallón olvidado’’ y de los cuales me gustaría hacer algunas reflexiones y o aclaraciones. El periodista Adolfo Martínez comienza la nota haciendo alusión al tema desarrollado en el documental que es el del ‘’Operativo Independencia’’ y los jóvenes conscriptos que participaron del mismo. Hasta ahí la síntesis es clara. Pero luego comienza a analizar los porque de este operativo y cae rápidamente en una tendenciosa, a esta altura vulgar y maliciosa manera de caratular los hechos: el Operativo se lleva a cabo para “combatir a las bandas sediciosas que proliferaban por esos inhóspitos lugares’’, escribe el periodista. Esta afirmación de Martínez no es invento suyo, sino que tiene una larga historia, junto con otras frases como: ‘’Acá hubo una guerra’’ y que encontraron sustento en la teoría de los dos demonios, teoría que aun hoy algunos intentan sostener. Seguramente entraran en esa clasificación de ‘’bandas’’ los estudiantes, los trabajadores incluso los soldados conscriptos detenidos desaparecidos. Es sorprendente que hoy en día, luego de la madurez demostrada en la sociedad argentina y reflejada en los juicios llevados a cabo por los crímenes de lesa humanidad, se sigan sosteniendo desde medios de comunicación tradicionales estas afirmaciones falaces y reaccionarias. Pero lo que más llama la atención en su relato es que en el párrafo siguiente habla de: ‘’un genocidio avalado por algunos ciudadanos’’ con lo cual su contradicción es sorprendente. Los genocidios se construyen siempre desde el poder estatal, ya sean por cuestiones étnicas, religiosas o políticas, los procesos genocidas se van dando de manera paulatina y con la complicidad de varios de los actores de la sociedad, entre ellos los propios medios de comunicación. Para terminar, la nota hace hincapié en lo fundamental de un documental como este para no olvidar lo que sucedió, pero lo lleva al terreno de la manipulación absoluta al decir que: ‘’los colimbas fueron héroes’’ falseando así el contenido de mi película de una manera ofensiva ya que ‘’S.M.O, el batallón olvidado’’ busca reflexionar sobre los colimbas y sus vivencias pero de ningún modo los pone en el lugar de héroes, en todo caso son víctimas, como tantos otros lo fueron del sistema represivo. El elogio de la represión en Tucumán y la justificación del operativo es un clásico de este Diario y de varios de sus periodistas, cuyas mentiras históricamente siguen desinformando a la sociedad y jugando este juego perverso de tergiversar la realidad y deformar el contenido de mi documental para conveniencia de unos pocos que siguen insistiendo en escribir lo que la historia y la justicia ya probaron: Ese Operativo fue el comienzo del genocidio argentino.
Marcelo Goyeneche
Todos los jueves
Un documental que ayuda a no olvidar
SMO, el batallón olvidado, de Marcelo Goyeneche, se centra en el operativo Independencia
Por Adolfo C. Martínez | Para LA NACION

Durante 1975 en Tucumán se vivió un hito en la historia argentina cuando se cruzaron dos de los hechos más trágicos que se tengan memoria: el servicio militar obligatorio y el operativo Independencia. Acerca de este tema, el director Marcelo Goyeneche rodó el documental SMO, el batallón olvidado , que se exhibe los jueves, a las 20.30, en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543).
En una época en que las persecuciones y la muerte estaban a la vuelta de la esquina, el film relata las experiencias de esos jóvenes que por ese año hacían la conscripción y fueron enviados a los montes tucumanos a combatir a las bandas sediciosas que proliferaban por esos inhóspitos lugares. Sobre la base de noticieros de la época, amarillentas fotografías y las voces de quienes estuvieron cerca de esos días de guerrilla, el realizador recuerda que en 1901 el gobierno implantó el servicio obligatorio, y desde allí esos muchachos que provenían de diversos estratos sociales debieron ponerse a disposición de los mandos militares para, según ellos, "servir con valor a la patria".
Cuando comenzó el operativo Independencia, uno de los episodios más sangrientos de nuestra historia reciente, quienes ya se habían convertido en "colimbas" marcharon hacia Tucumán y, desde una trinchera en la cual los puso el destino en forma azarosa, debieron enfrentarse con la muerte en una misión que los obligaba a dejar sus vidas o a utilizar las armas contra hombres y mujeres que se hallaban en medio de la espesura boscosa. El documental, ilustrado además por dramáticas estampas animadas, también interpela acerca de un genocidio avalado por parte de algunos ciudadanos y llega hasta hoy para sorprendernos con hechos que ya parecían acabados en nuestro país. Documental sin duda imprescindible para rescatar de la memoria ese olvido en el cual muchos jóvenes dejaron sus existencias en una guerra absurda, SMO, el batallón olvidado, se convierte así en un llamado de atención acerca de un servicio militar obligatorio que servía sólo para demostrar, con absurda mirada, la necesidad de que los muchachos empuñasen las armas que los convertirían en héroes sin ellos proponérselo..
Marcelo Goyeneche
Todos los jueves
Un documental que ayuda a no olvidar
SMO, el batallón olvidado, de Marcelo Goyeneche, se centra en el operativo Independencia
Por Adolfo C. Martínez | Para LA NACION

Durante 1975 en Tucumán se vivió un hito en la historia argentina cuando se cruzaron dos de los hechos más trágicos que se tengan memoria: el servicio militar obligatorio y el operativo Independencia. Acerca de este tema, el director Marcelo Goyeneche rodó el documental SMO, el batallón olvidado , que se exhibe los jueves, a las 20.30, en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543).
En una época en que las persecuciones y la muerte estaban a la vuelta de la esquina, el film relata las experiencias de esos jóvenes que por ese año hacían la conscripción y fueron enviados a los montes tucumanos a combatir a las bandas sediciosas que proliferaban por esos inhóspitos lugares. Sobre la base de noticieros de la época, amarillentas fotografías y las voces de quienes estuvieron cerca de esos días de guerrilla, el realizador recuerda que en 1901 el gobierno implantó el servicio obligatorio, y desde allí esos muchachos que provenían de diversos estratos sociales debieron ponerse a disposición de los mandos militares para, según ellos, "servir con valor a la patria".
Cuando comenzó el operativo Independencia, uno de los episodios más sangrientos de nuestra historia reciente, quienes ya se habían convertido en "colimbas" marcharon hacia Tucumán y, desde una trinchera en la cual los puso el destino en forma azarosa, debieron enfrentarse con la muerte en una misión que los obligaba a dejar sus vidas o a utilizar las armas contra hombres y mujeres que se hallaban en medio de la espesura boscosa. El documental, ilustrado además por dramáticas estampas animadas, también interpela acerca de un genocidio avalado por parte de algunos ciudadanos y llega hasta hoy para sorprendernos con hechos que ya parecían acabados en nuestro país. Documental sin duda imprescindible para rescatar de la memoria ese olvido en el cual muchos jóvenes dejaron sus existencias en una guerra absurda, SMO, el batallón olvidado, se convierte así en un llamado de atención acerca de un servicio militar obligatorio que servía sólo para demostrar, con absurda mirada, la necesidad de que los muchachos empuñasen las armas que los convertirían en héroes sin ellos proponérselo..
martes, 1 de noviembre de 2011
“Los niños primero”… en las filas.

Por Sandra Acosta
En ‘’S.M.O, El Batallón Olvidado’’ del documentalista Marcelo Goyeneche, se puede encontrar una revisión – aunque no dejada absolutamente de lado- de la impronta marcadamente historicista presente en sus trabajos anteriores como ‘’El día que bombardearon Buenos Aires’’ (2004) y ‘’Carne Viva’’ (2007).
En el plano de lo estrictamente argumentativo, S.M.O – sigla que identifica al Servicio Militar Obligatorio- es un documental que inicia con la contextualización histórica sobre el origen de este y que le da fortaleza a sus disquisiciones posteriores acerca de sus consecuencias y relaciones con hechos nefastos de la historia reciente de argentina como el ‘’Operativo Independencia’’ y otras situaciones sociales más actuales : Los Cuerpos de Policías y Gendarmerías Infantiles.
Los aspectos técnicos: Excelente montaje, una novedad en los trabajos de este documentalista es la incorporación de animaciones que le dan una variedad de textura a la imagen y descomprimen la tensión dramática. Los materiales audiovisuales de archivos suman en forma coherente al relato. La musicalización en tono clásico le da al documental, el pie para abordar temas que transgreden lo coyuntural.
Sin embargo, la diferencia esencial y el aporte más valioso de este documental es la búsqueda de las discursividades acerca de los hechos históricos que construyeron determinados rasgos identitarios en grupos sociales de Salta y Tucumán.
Durante el lapso de 90 minutos ‘’S.M.O, El Batallón Olvidado’’ recorre las localidades que participaron en los enfrentamientos del Operativo Independencia – Salta y Tucumán- recogiendo testimonios diversos que dan cuenta de las ideas que se movilizaron en la época hasta llegar a las vinculaciones con las nuevas formas en que se despliegan discursos similares en la actualidad y por los mismos lugares. El director aquí, les cede la palabra a ex conscriptos, para mostrar los diferentes discursos sin la imposición de una mirada objetivante. Esta es una estrategia que muestra a ‘’S.M.O, El Batallón Olvidado’’ como un documental que está muy lejos de los audiovisuales políticos que cierran puertas detrás de sí. Podría decirse que es un importante aporte de consideración sociológica ya que no hay una búsqueda de una verdad absoluta sino el propósito de evidenciar los procesos que explican el estado de situación actual, la vigencia de determinadas miradas en las sociedades del norte del país.
En este documental el director maneja los tiempos de la duda del espectador. La ficción se entrelaza con los hechos históricos y lo subjetivo va aportando grises a una Historia que siempre se cuenta en dos bandos fuertemente contrapuestos. Los miedos y temores humanos están aquí y allá. El desamparo, la desprotección de niños y adolescentes, antes y ahora. Este filme consigue evadir el acto de soberbia de creerse autorizado a juzgar pero logra el rodeo necesario para evidenciar la voz del director que se “oye” como UNA verdad interpretada y no única.
La importancia de los trabajos audiovisuales como este, que representen un discurso polifónico; radica en la contribución a la reflexión sobre las formas del decir y los modos de imposición de los discursos desde los lugares de poder, como fruto de métodos de “verdades construidas” con fines específicos. De ninguna otra manera se comprende que después de tantas muertes, los discursos autoritarios aún sigan teniendo altos grados de aceptación popular. Una gran contradicción, por supuesto, ya que no se puede obviar que el “batallón olvidado” es siempre el pueblo, y aquí específicamente los niños y jóvenes de los sectores sociales más vulnerables como uno de los eslabones más frágiles y -al mismo tiempo- más importantes para quienes sueñan con una sociedad humanizada, equitativa y solidaria.
''S.M.O,EL BATALLON OLVIDADO'' todos los jueves de Noviembre a las 20.30Hs. en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543 (CABA)
domingo, 16 de octubre de 2011
ENTREVISTA A FERNANDO KABUSACKI.
‘’Cuando la música y el cine se juntan para llegar al alma del espectador’’
Por Marcelo Goyeneche.
Uno de los músicos más prolíficos de la Argentina. Su obra tiene gran éxito en Japón, guitarrista de Robert Fripp, compositor de la música de varios films entre ellos documentales y creador de ‘’La National Chamber Orchestra’’ que musicaliza desde hace varios años ciclos de cine mudo en vivo. Nos juntamos con él para hablar de música, de cine y de ese vínculo mágico que los une.
-¿Cuando se produce tu primer contacto con la música?
Tomo consciencia que tengo un vinculo importante con la música cuando era chico y tenía como una obsesión: me quería meter dentro del parlante para descubrir de donde venia eso que estaba sonando. Era como una atracción por descubrir, ¿de dónde viene la música? A partir de eso me dedique a seguir la música. Estudie piano y guitarra y cuando conocí a Robert Fripp a través de ‘’Guitar Craft’’ tome el instrumento, la guitarra, muy en serio, aunque el vinculo supera a la guitarra, lo mío es con la música.
-¿Cómo surge la idea de musicalizar películas mudas en vivo?
En verdad no es una idea mía, las películas mudas siempre fueron exhibidas con música en vivo. En uno de mis viajes vi un afiche que decía: ‘’Cine mudo con música en vivo’’ lo hacía John Zorn , y dije: Esto lo podría hacer yo, sentí que era para mí. Lo hicimos primero con Fernando Martin Peña y Pablo Rodríguez Jáuregui organizando algunas proyecciones de los dibujos animados de Winsor McCay , hicimos funciones en Rosario y Santa Fe, salieron muy bien y Peña propuso llevarlo a Buenos Aires. En el Atlas Recoleta con la Filmoteca Buenos Aires como organizadora pasamos Nosferatu con entradas agotadas, con el Mono Fontana no lo podíamos creer empecé así a sumar amigos músicos para las proyecciones llegamos a ser 25 tocando en las escaleras del MALBA.
-¿Como es la conexión con la película que se está proyectando para que salga la música acorde con esa película o la temática que trata?
Vamos leyendo la película como si fuera una partitura que está pasando ahí adelante en la pantalla. No es que improvisamos sino que la película es la partitura. La interpretamos de distinta manera, con distintos instrumentos, melodías incluso, pero es una partitura con mucha libertad. Uno va como afinando algunas cosas, vas teniendo mayor precisión a medida que tocas varias veces la misma película, esto hace que se vaya evolucionando y que se toque mejor. Nosferatu, Metrópolis y El Gabinete del Dr. Caligari por ejemplo que son algunas que tocamos muy seguido y noto que la música mejoro mucho.
-¿Contame de donde viene el nombre de ‘’La National Film Chamber Orchesta’’?
Al principio salíamos como ‘’Cine mudo, música en vivo’’ fue antes de una proyección de ‘’Nobleza Gaucha’’ que estábamos con Juana Molina y otros músicos y salió el chiste de que parecíamos una orquesta, la national film chamber orchesta, dije. Siempre fue un chiste pero si bien suena pomposo y gracioso también hay en el nombre la intención de sacar la música sensible del contexto exclusivo de la música clásica, ¿Por qué no puede un cuarteto de músicos tocar música de cámara? Ese contrato de exclusividad que tiene la música clásica, como música superior, no me gusta mucho. Hay que tener en cuenta otras músicas que no viene de la tradición de la música clásica que también son muy interesantes y valiosas.
-Cómo el rock.
-Si, el músico de rock es considerado inferior por la gente más erudita digamos, hay músicos geniales que están a la altura de Beethoven o Bach, como por ejemplo Brian Eno . La música está en permanente evolución y los Bach y Beethoven de esta época existen.
-¿Te consideras un músico de rock?
Tiene que ver con la intuición, con lo directo del rock. Yo creo que estoy encolumnado en el rock vibro con el mas que con cualquier otra música pero también siento que muchos músicos de rock no tienen nada que ver con el rock. Mi música tal vez suena más compleja incluso rara pero soy más rockero que muchos que aparecen en los suplementos de rock (risas).
-Un tema aparte en tu carrera es lo que sucede con vos en Japón.
-Con Japón pasa algo curioso, siento que con los músicos con los que toco allá son como mis hermanos, muy cercanos musicalmente, esto me confirma que la música es una cuestión de frecuencias y no de geografías o nacionalidades. Me siento muy cercano a los músicos japoneses incluso con algunos con los que no puedo ni siquiera hablar porque no hablan ingles. He tocado con músicos increíbles que tienen una calidad y un vuelo musical que no se puede creer. M e gustaría que acá fueran conocidos: Yamamoto, Otomo Yoshihide, Yuji Katsui, somos con ellos como una familia.
-¿Encaras la composición musical para las películas de distinta manera dependiendo del genero que se trate?
-Cuando compongo para ficción me involucro mucho con la película al punto de que he ido al rodaje de varias, hay una energía con los actores y su actuación que es clave para la música, creo que están en el mismo plano. A veces creo que los músicos se olvidan que están trabajando con los actores. Lo que casi siempre me sucede es que compongo para escenas determinadas y si después al director le parece que queda mejor en otra escena yo tengo total flexibilidad en eso, no compongo en sincro sino con los estados de ánimo y el único que comprende en su totalidad la película es el director, el que la conoce verdaderamente y dejo en manos de él la decisión. Con respecto a los documentales es mucho más libre simplemente con plantear una estética sonora y los colores se proveen los elementos como para que el director los utilice como mejor le parezca.
-¿Recordas algún documental donde la música te llamo mucho la atención?
-Si y eso creo que no está bueno. Lo importante es la historia, lo que se siente como espectador frente a eso que te están contando. Si se convierte en un espectáculo donde la música sobresale es un punto en contra. En general en las películas donde me llamo la atención la música es en películas que no me gustaron, recuerdo más las que me atrapo la historia que me contaban.
-Sin embargo hay algunas fusiones entre la historia que se cuenta y la música que son realmente maravillosas. Pienso en la música de Philip Glass para algunos documentales de Errol Morris o para Godfrey Reggio.
-Philip Glass es un músico increíble, hay momentos que el director necesita la música para llegar al alma del espectador y si se logra esa fusión donde la historia y la música están al mismo nivel y la música no eclipsa al cuento que te están contando, eso es maravilloso.
-¿Cuál es tu película favorita para musicalizar en vivo?
-La que más me ha gustado en toda la historia de la ‘’National Chamber’’ y que casi siempre que la toco me pongo a llorar es ‘’La pasión de Juana de Arco’’ de Dreyer, es increíble esa película, esos primeros planos, es muy fuerte para mi tocarla, las lagrimas no me dejan mentir: es sin dudas mi película favorita.
Fernando Kabusacki es el compositor de la música del documental ‘’S.M.O, el batallón olvidado’’ de Marcelo Goyeneche que se estrena el próximo 3 de Noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543.
más info en : www.smofilm.com.ar
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